domingo, 23 de noviembre de 2014

Adaptación del cuento "Toda clase de pieles" (2)


Érase una vez, un rey y una reina que vivían en un lejano país. Su casa era un hermoso palacio decorado con mosaicos y jardines, situado en lo alto de una pequeña colina. Desde allí  se divisaba un poblado valle, con un río caudaloso,  estrecho y calmo.

El rey y la reina se querían mucho, pero no eran del todo felices, no podían tener hijos. La reina adoraba a los niños y este hecho la hacía muy desdichada.
Una tarde de primavera la reina se llevó una alegría inmensa al enterarse de que ¡por fin estaba embarazada! El rey y la reina ilusionados esperaron 9 meses felices y dichosos hasta que llegó el gran día. Una niña preciosa de mejillas sonrosadas había nacido para hacerles los padres más felices del reino. Cuando la tuvo en brazos, la reina la miró y dijo:

–  Te llamarás Aurora.

Dicha felicidad no duró a penas, esa misma noche la pequeña Aurora murió trágica e inesperadamente.
Una tristeza más grande que su reino se apoderó de los reyes. La reina lloraba noche y día y nada ni nadie conseguían animarla. No podía dejar de pensar en su pequeña. El reino entero estaba triste, no se celebraban fiestas, no se recibían visitas…  

Pasaron  años tristes, muy tristes  hasta que una mañana de otoño cuando la reina salía a dar su paseo matinal por los jardines, al abrir la puerta  de palacio, vio una cestita de mimbre. Dentro de la cestita había una preciosa niña. La niña dormía placidamente.

–  ¡Alegría! ¡Alegría! ¡Hemos tenido un regalo!  ¡Hemos tenido un regalo! – gritaba  la reina.
–  ¿Un regalo? ¿Un regalo?  –  preguntaba el rey.
–  ¡Es una niña! – gritaba la reina
– ¿Una niña? ¡Maravilloso!! Y…¿Cómo la llamaremos?  – preguntó el rey impresionado y confuso.
– ¡Oh! Querido... – exclamó ella  la llamaremos Aurora.  – Dijo la reina.
El palacio se llenó de alegría, celebraron una gran fiesta con muchos invitados que llenaron de regalos a Aurora. Su madre le regaló una cajita de música.

El palacio se llenó de alegría, celebraron una gran fiesta, con muchos invitados. Los invitados llevaron muchos regalos a la niña, a la que decidieron ponerle Aurora. Su madre le regaló una cajita de música.
Aurora creció muy feliz en su palacio, jugando y escuchando su cajita de música, por la que sentía una gran pasión. Al descubrir este amor por la música, sus padres empezaron desde muy pequeña a introducirla en el mundo musical enseñándole a tocar la lira.
La niña tocaba de maravilla. Nunca en ningún reino se había escuchado a nadie tocar de esa forma tan bella. Los padres adoraban escucharla, le traían a palacio los mejores profesores. Aurora creció con su música y cada día que pasaba tocaba mejor.

Los reyes no dejaban a Aurora salir de palacio, temían que le ocurriera alguna desgracia eran muy sobre protectores con su hijita y solo querían que tocase su música para ellos. En el pueblo le llamaban Aurora la princesa prisionera.
Un cumpleaños recibió como regalo una lira de madera de roble. Cada cumpleaños recibía una lira nueva, de este modo los reyes intentaban que Aurora no pensase en salir de palacio y se entretuviese con sus liras. Pero lo que ella realmente deseaba era salir a la ciudad y conocer jóvenes músicos.

– ¿Cuando podré ir a tocar a la ciudad madre? – preguntaba  constantemente.
– Eres muy joven querida hija, debes esperar a ser mayor, no olvides que eres una princesa. –  Le contestaba su sobre protectora madre.
– ¡Pero yo quiero ir!

Aurora no entendía el comportamiento de sus padres, ella quería conocer la ciudad y tocar para más gente. Los deseos de Aurora aterraban a sus padres por lo que decidieron encerrarla en la torre más alta de palacio. En aquella habitación sólo tocaba su lira de madera de roble, no podía salir, incluso comía y dormía allí.
Sus padres querían que se casara con el hijo de un rey viudo de un reino vecino que poseía una gran cantidad de tierras. Este príncipe era mayor y un gran guerrero. Ella no quería  casarse con él de ninguna manera pero como sus padres insistían tanto ella accedió, a cambio de una petición: sólo se casaría con él cuando las tres liras más preciosas jamás elaboradas (una de oro con la que tocaría canciones de amor, una de plata con la que tocaría canciones de amistad y otra de platino con la que tocaría canciones tristes) fueran suyas.
Pasaron los años y prisionera en su torre Aurora solo pensaba en que tendría que pasar muchísimo tiempo hasta que las liras llegaran a sus manos pues sabía que su elaboración era una tarea difícil. 
Una mañana fría, sus padres le entregaron las tres liras que había pedido: una de oro, una de plata y la última de platino. Aurora se vio obligada a escapar de palacio y durante tres días trazó un plan de huida.  Tres años, tres liras, tres días pensando en escapar…

Una noche, la criada que le dejaba siempre la cena se olvidó de cerrar la puerta y Aurora aprovechó para llevar a cabo su plan. Metió la cajita de música que le regaló su madre,  la lira de oro, la lira de plata y la lira de platino en un zurrón. Buscó en el armario de su madre y encontró un estupendo abrigo hecho con toda clase de pieles. Le quedaba grande pero le protegería.
Esa noche, la princesa Aurora mientras todos dormían, salió por la puerta de palacio con su zurrón y su abrigo hecho con toda clase de pieles, camino de la ciudad.

Pasó la primera noche acurrucada bajo un roble muerta de miedo, tapada con su abrigo hecho con toda clase de pieles. Por la mañana mientras sus padres la buscaban desesperados por todo el reino, ella caminaba decidida y feliz dejando atrás  su palacio donde había sido prisionera. Caminó horas y horas sin rumbo dispuesta a conocer lo que el mundo le tenía preparado A pesar de todo, Aurora deseaba tocar pero no podía correr el riesgo de que sus padres la escucharan y la  descubrieran. Su abrigo de toda clase de pieles le servía de disfraz.

Al final del día, cansada y hambrienta, se paró a descansar y escuchó la música de su cajita. ¡Alguien estaba tocando muy cerca de allí la música de su cajita! Agudizó el oído para reconocer de donde procedía el sonido y tras unos segundos de confusión por fin dio con el lugar. Era una casa grande, una posada, entró sigilosa, sin que la vieran y se escondió detrás de un banco. La música sonaba como los ángeles. Deseaba tocar con toda su alma, pero estaba muy cansada, muerta de hambre y no podía ser vista. Empezaba a sentir miedo…
Se quedó dormida detrás del banco.
La hija de la posadera era una niña de ocho años llamada Helena. Al ver unas pieles debajo del banco se acercó a acariciarlas. Aurora despertó asustada y rápidamente puso su dedo índice en la boca pidiendo silencio. La niña entendió perfectamente el silencio y con un susurro se llevó a Aurora  a su cuarto.
–   Aquí estaremos mejor, me llamo Helena y soy la hija de la dueña de la posada  – susurró -    ¿Cuál es tu nombre?
–  Mi nombre es Aurora. Llevo todo el día caminando… me he escapado de casa… –   le dijo Aurora tímidamente. – Estoy muy cansada…
– ¡Oh vaya! ¡Estarás hambrienta! Te traeré pan con leche. – le dijo Helena con mucha ternura.

Cuando la hija de la posadera volvió de la cocina, Aurora estaba dormida. A la mañana siguiente Aurora y Helena salieron a dar un paseo pero guardó su secreto y no le dijo que era una princesa, ni por qué se había escapado.  A Helena no le importó. Le ofreció quedarse a vivir con ella y su madre a cambio de ayudarlas en la posada. Aurora no había trabajado nunca, pues era una princesa, pero aceptó. Cada mañana, se levantaba muy temprano y hacía las tareas que le mandaban. Trabajaba duramente. Helena y ella se hicieron muy amigas y prometieron ayudarse siempre.
 Sin embargo Aurora  se sentía triste, haba conseguido escapar de la prisión de palacio y ahora estaba prisionera en la posada. No podía tocar por miedo a ser escuchada y esto la hacía más desgraciada aún.

Un día, a la hora de la siesta, Aurora  se puso el abrigo de toda clase de pieles y se refugio con su amiga en un bosquecillo cercano. Allí podría  tocar y deleitar los oídos Helena. Tenía miedo de que alguien escuchase su música y sus padres la encontrasen pero ella necesitaba tocar su lira. Tocaba con la lira de platino con la que solo tocaba canciones tristes. Día tras día, a la hora de la siesta iban a tocar al bosquecillo donde se sentían libres y felices. 

Una tarde, a la hora de la siesta, un apuesto y valiente príncipe del reino vecino que paseaba por allí en su caballo, escuchó una de las canciones que Aurora tocaba. Encantado por aquel sonido, detuvo su marcha, y escuchó atónito las bellas notas que llegaban a sus oídos. Escondido tras un árbol disfrutó de la maravillosa melodía.

Al día siguiente, el príncipe volvió al bosquecillo montado en su caballo. Aurora tocaba su lira de plata con la que solo tocaba canciones de amistad. El príncipe no pudo contenerse y se mostró ante ella. Amaba  la música y nunca había escuchado nada igual.
Se presentó muy cortés y le manifestó la profunda admiración que sentía por el arte que emanaba aquella lira al ser tocada por ella. Aurora se enamoró locamente del príncipe y de su pasión por la música.

Al día siguiente, emocionada y feliz Aurora le contó a su amiga Helena lo dichosa que se sentía y sin perder un segundo, se puso su abrigo de toda clase de pieles y salió corriendo al bosquecillo a tocar con su lira de oro, con la que solo tocaba canciones de amor. El príncipe, con una gran sonrisa dibujada en su rostro sacó del zurrón su lira y acompañó a Aurora tocando la misma canción. Mirándole a los ojos le declaró su amor eterno.

Acompañada del príncipe músico, Aurora volvió a palacio con sus padres vestida  con su abrigo de toda clase de pieles. Para celebrar el regreso y el noviazgo de su hija celebraron una gran boda acompañados de todos los músicos  de ambos reinos. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Justificación

La edad a la que va dirigida mi adaptación es la de 8 – 9 años (tercero de primaria)  A esta edad, nuestros lectores se encuentran en la etapa de las operaciones concretas donde las características que mejor asimilan en los cuentos son entre otras, el vocabulario de lectura fácil, frases ni demasiado largas ni complicadas y los diferentes usos de expresión. Esta, es una adaptación sencilla que cumple estas propiedades, así como el esquema básico de libros infantiles con un inicio, nudo y desenlace.

También he elegido esta edad porque uno de los temas favoritos de la etapa fantástico-realista en la que se encuentran nuestros lectores son las aventuras. Nuestra protagonista, deseosa de descubrir mundo huye de palacio desapegándose de la sobreprotección de sus padres. El miedo al que se enfrenta al encontrarse sola, el nuevo hogar donde debe trabajar y los retos a los que se enfrenta hasta finalmente enamorarse a través de la música y casarse y volver a palacio con sus padres son los principales motivos de este cuento. En este caso se podría decir que dos de los motivos principales que caracterizan al cuento (huida, búsqueda de amor) van unidos: la búsqueda del amor verdadero y el ansia de Aurora por conocer a otros que amen la música tanto como ella  la llevan a fugarse de palacio.

Además de las aventuras, uno de los temas favoritos en esta etapa son aquellos en los que el protagonista se enfrenta a los problemas básicos como el miedo, la familia y la amistad... (F.Cubells) Es importante destacar que  en los cuentos folclóricos no es necesario que nuestros lectores se identifiquen con los protagonistas sino que son personajes a los que les gustaría parecerse de mayores. 


Aspectos conservados
  • Estructura interna del cuento folclórico : salida del hogar, prueba de maduración, creación del nuevo núcleo familiar.
  • Muerte de un ser querido.
  • Núcleo familiar de la princesa. (Hija única, muy protegida por sus padres)
  • Huida del hogar: La protagonista se ve obligada a marchar de palacio para cumplir sus deseos.
  • Petición de regalos para retrasar el matrimonio con el príncipe del reino vecino.
  • Se lleva con ella los regalos y recuerdos de su infancia y los usa.
  • Pérdida y ocultación de su estatus.
  • Realiza tareas por debajo de su condición de princesa.
  • El abrigo.
  • Final feliz.

Aspectos modificados


  • Arquetipos relacionados con la princesa y el príncipe: Sustituí la belleza por el talento musical. La música es una manera de transmitir belleza y el virtuosismo de Aurora la hace única y hermosa. También introduje otros valores en la princesa como el respeto que manifiesta hacia Helena.
  • El príncipe se enamora de  Aurora a través de la música.
  • Los vestidos por las liras.
  • Introducción de Helena como el personaje que le ayuda a sobrevivir.

3 comentarios:

  1. Hola Marta, creo que tu adaptación ahora si está perfecta, has conseguido hacer que Aurora se vaya del castillo de una forma obligada y no por inmadurez, respetando el hilo del cuento de los hermanos Grimm y con una adaptación a mi modo de ver muy original.
    Enhorabuena

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  2. ¡Hola Marta!

    Creo que sólo puedo decir "más uno" al comentario de José. Has aplicado todas las sugerencias que te hicieron en la entrada anterior y has conseguido un cuento que sigue las características del folclore, además de ser precioso :)

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  3. Coincido completamente con Laura y Jose. Ahora es perfecto además de precioso :)

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